Historia del idioma Inglés

Siempre es interesante conocer el origen de la actividad que día a día practicamos, por un lado nos aporta conocimiento de tipo general y por otro nos aclara dudas acerca de ciertas terminologías o maneras de utilizar el idioma. Muchas veces conocer la historia nos permite entender la actualidad de las mismas, es por ellos que te damos una pequeña introducción a la historia del idioma que hoy predomina en el mundo.

El origen de la lengua inglesa surge en el 500 a.C. y se encuentra en el norte de Europa, específicamente en las islas Británicas, donde se estableció y desarrolló, y desde donde se expandió por el mundo a través de sus colonias. Esta lengua tiene raíces germánicas, y además está emparentada con el holandés, el bajo alemán y el frisón, debido a las continuas invasiones y posterior asentamiento de tribus nórdicas provenientes del continente. Esto la convierte en una lengua extremadamente rica en términos lingüísticos, que aún hoy se sirve de otros idiomas para continuar su crecimiento, como el latín, el griego o el francés. Los dos primeros le han servido comúnmente como referencia para incorporar nuevos términos que han surgido de la revolución tecnológica y científica.

En cuanto a puestos y cifras, el inglés se coloca como el tercer idioma en el mundo por su número de hablantes nativos, y como el primero en hablantes no nativos. Sin embargo, su poder como lengua vehicular y de difusión en el mundo de los negocios, la ciencia y las comunicaciones lo han convertido en el idioma más empleado en el mundo. Su supremacía está avalada por las cifras: lo hablan más de 400 millones de habitantes en el mundo, es lengua oficial o co-oficial en más de 50 países; es el idioma en el que se escriben dos terceras partes de las publicaciones científicas; al menos de la mitad de los acuerdos comerciales se realizan en inglés; es la lengua empleada en la mayoría de grandes organizaciones internacionales, y un largo etcétera.

Su expansión se debe sin duda al poder que ejerció el Imperio británico durante los siglos XVIII y XIX en sus colonias, y después a la influencia política y económica de los Estados Unidos desde que se convirtiera en una de las principales potencias mundiales.